Héctor Lozano Jiménez, psicólogo de Ocnos Psychology Clinic

Por Héctor Lozano Jiménez

Psicólogo General Sanitario · Director de Ocnos Psychology Clinic · COPAO AN 11777

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Idea clave

No existe una lista científica cerrada de “tipos de pareja” ni un modelo relacional que sea psicológicamente saludable por definición. Una relación puede describirse según su exclusividad, el número de vínculos, la apertura sexual o afectiva, la jerarquía y la convivencia. Lo decisivo es cómo se construyen los acuerdos, si existe consentimiento real y cómo se sienten las personas dentro de ellos.

Cuando alguien busca “tipos de pareja” puede encontrarse con listas de diez, quince o veinte categorías: pareja monógama, abierta, poliamorosa, trieja, LAT, swinger, permeable… El problema es que esas etiquetas no describen todas la misma cosa. Algunas hablan de exclusividad sexual, otras del número de personas que forman el vínculo, otras de convivencia y otras de cómo se distribuyen los acuerdos.

Por eso, en esta guía no vamos a intentar encajar todas las relaciones en cajas rígidas. Vamos a construir un mapa. Así podrás comprender qué significan términos como pareja monógama, pareja abierta, poliamor, trieja o pareja LAT sin asumir que una forma de relacionarse es, por sí misma, superior a otra.

También veremos qué dice la investigación sobre satisfacción relacional, consentimiento, celos y comunicación, y qué puede ocurrir cuando dos personas descubren que no desean el mismo modelo de relación.

¿Qué significa realmente hablar de “tipos de pareja”?

En psicología de las relaciones no existe una clasificación universal que establezca un número concreto de tipos de pareja. Incluso términos ampliamente utilizados, como monogamia, relación abierta o poliamor, pueden contener acuerdos muy diferentes entre unas personas y otras.

Además, estructura relacional y orientación sexual no son lo mismo. Una pareja heterosexual, gay, lesbiana o formada por personas bisexuales puede ser monógama, abierta o participar en alguna forma de no monogamia consensuada. Del mismo modo, vivir juntos o separados tampoco nos dice por sí solo si existe exclusividad.

Una forma más útil de entenderlo

En lugar de preguntar únicamente “¿qué tipo de pareja sois?”, puede ser más informativo preguntar: ¿qué habéis acordado sobre exclusividad, vínculos con otras personas, convivencia, prioridades, sexualidad y límites?

Infografía que resume distintos modelos relacionales como monogamia, pareja abierta, trieja, poliamor y pareja LAT
Las etiquetas ayudan a orientarnos, pero no sustituyen a los acuerdos concretos de cada relación.

Un mapa para entender una relación: cinco ejes diferentes

Una misma relación puede ocupar varias posiciones a la vez. Por ejemplo, una pareja puede ser monógama, cerrada y LAT; otra puede ser poliamorosa, no jerárquica y conviviente. Por eso es útil separar dimensiones.

1

Exclusividad

¿Existe exclusividad sexual, afectiva, ambas o ninguna? Incluso dentro de la monogamia conviene aclarar qué considera cada persona una ruptura del acuerdo.

2

Apertura

Si existen experiencias o vínculos externos, ¿son sexuales, románticos o ambos? ¿Ocurren juntos, por separado, de forma ocasional o estable?

3

Número y configuración de vínculos

Puede existir una díada de dos personas, una relación de tres, un cuarteto o una red de vínculos en la que no todas las personas mantienen la misma relación entre sí.

4

Jerarquía o prioridad

Algunas configuraciones establecen relaciones primarias y secundarias; otras intentan no fijar de antemano que un vínculo tenga más rango que otro.

5

Convivencia

Vivir juntos, mantener hogares separados o sostener una relación a distancia describe la organización cotidiana, no necesariamente la exclusividad.

Relaciones monógamas y relaciones cerradas: parecidas, pero no idénticas

Pareja monógama

En una relación monógama, dos personas mantienen un vínculo de exclusividad según los acuerdos que hayan construido. En la práctica, esa exclusividad puede entenderse de forma sexual, romántica o ambas.

La palabra “monogamia” parece clara hasta que dos personas empiezan a concretar qué consideran fidelidad: ¿besar a otra persona?, ¿sexting?, ¿usar aplicaciones de citas?, ¿mantener un vínculo emocional íntimo?, ¿consumir pornografía? No existe una respuesta universal. Lo importante es que no se dé por supuesto que ambos entienden lo mismo.

Pareja conversando tranquilamente en casa sobre su relación
La monogamia también necesita conversaciones explícitas: “exclusividad” puede significar cosas distintas para cada persona.

Relación cerrada

En lenguaje cotidiano, una relación cerrada suele describir una estructura en la que los vínculos sexuales o románticos se mantienen dentro de los límites acordados del vínculo o del grupo.

Eso significa que “cerrada” no tiene por qué ser sinónimo de “formada por dos personas”. Una relación entre tres o más personas también puede acordar exclusividad dentro del grupo. Por eso, en este artículo utilizamos “cerrada” como una descripción práctica del acuerdo de exclusividad, no como una categoría clínica.

No monogamia consensuada: una categoría amplia, no un único modelo

La no monogamia consensuada —frecuentemente abreviada como CNM por sus siglas en inglés— agrupa relaciones en las que las personas implicadas acuerdan que pueden existir determinadas relaciones o experiencias sexuales y/o románticas con otras personas.

La investigación suele incluir dentro de este paraguas las relaciones abiertas, el swinging y el poliamor. No son equivalentes: pueden diferir en el papel del vínculo afectivo, la sexualidad, la convivencia y las normas acordadas.

Una cuestión esencial es la palabra consensuada. Un estudio de Hangen, Crasta y Rogge propuso distinguir las estructuras relacionales atendiendo a tres dimensiones: consentimiento mutuo, comunicación y comodidad con el acuerdo. En su muestra, los grupos monógamos y de no monogamia consensuada con altos niveles en esas dimensiones mostraron mejor funcionamiento que configuraciones parcialmente abiertas o unilaterales.

No confundir con infidelidad

Que una relación sea abierta no significa que “todo esté permitido”. Puede existir una ruptura de confianza también en una relación no monógama si alguien oculta información o vulnera deliberadamente un acuerdo que la relación consideraba importante.

Pareja abierta, swinging y pareja permeable: ¿qué las diferencia?

Pareja abierta

En una pareja abierta, la relación permite determinados encuentros o vínculos externos según sus propios acuerdos. La apertura puede ser principalmente sexual o incluir otros componentes.

Swinging

El swinging o intercambio de parejas suele centrarse en experiencias sexuales consensuadas, a menudo compartidas con otras parejas o en contextos acordados.

Pareja permeable

Algunas personas y profesionales utilizan pareja permeable para describir una pareja que incorpora ocasionalmente a una tercera persona en experiencias compartidas.

Una precisión necesaria

“Pareja permeable” no es una categoría psicológica estandarizada. Su significado puede variar, por lo que conviene preguntar siempre qué acuerdos concretos describe esa etiqueta.

Dos parejas que se llaman “abiertas” pueden funcionar de manera muy distinta. Una quizá permita encuentros sexuales ocasionales pero no repetir con la misma persona; otra puede permitir relaciones estables. Una puede preferir compartir las experiencias; otra mantenerlas de forma independiente. De nuevo, el nombre no sustituye a la conversación.

¿Abrir una pareja sirve para recuperar el deseo?

La novedad puede aumentar excitación, curiosidad o anticipación en algunas personas, pero eso no convierte la apertura en un tratamiento para una relación deteriorada. Si el problema central es resentimiento, desconexión, falta de confianza o presión sexual, introducir a otras personas puede añadir complejidad sin resolver aquello que ya estaba ocurriendo entre ambos.

Hemos reservado una guía específica para profundizar en esta cuestión: ¿abrir la pareja para recuperar el deseo funciona?

Poliamor, triejas, cuartetos y otras configuraciones

Poliamor

La American Psychological Association define el poliamor como la práctica u orientación de mantener simultáneamente múltiples relaciones románticas y/o íntimas con conocimiento y consentimiento informado de todas las personas implicadas. Lo sitúa dentro de la categoría más amplia de no monogamia consensuada.

Por tanto, el poliamor no significa simplemente “tener sexo con varias personas”. Puede implicar varios vínculos afectivos relevantes y configuraciones muy distintas entre sí.

Trieja o relación entre tres personas

Una trieja o tríada es una configuración relacional en la que participan tres personas. No debe confundirse con un trío sexual: una experiencia sexual puntual no constituye por sí misma una relación de tres.

Tres personas adultas compartiendo un momento afectuoso y cercano en un entorno doméstico
Una relación entre tres personas plantea acuerdos propios sobre tiempo, intimidad, autonomía y cómo se cuida cada vínculo.

Cuarteto o quad

Un cuarteto o quad describe una configuración en la que cuatro personas están vinculadas dentro de una estructura relacional. Eso no implica necesariamente que las seis relaciones posibles entre esas cuatro personas tengan la misma intensidad o sean románticas o sexuales.

Polículos y redes

En algunas relaciones poliamorosas se utiliza la palabra polículo para describir una red de vínculos conectados. Una persona puede tener dos parejas que no son pareja entre sí, y esas relaciones pueden conectarse a su vez con otras. El dibujo puede parecer complejo desde fuera, pero psicológicamente seguimos necesitando hablar de cuestiones conocidas: expectativas, tiempo, cuidado, límites, seguridad y comunicación.

Grupo diverso de personas adultas conversando en un ambiente cálido y relajado
La diversidad relacional incluye configuraciones distintas; ninguna imagen externa nos dice por sí sola cómo están organizados los vínculos.

Jerarquía, no jerarquía y anarquía relacional

Poliamor jerárquico y no jerárquico

Algunas personas establecen de forma explícita una relación primaria y otras secundarias; otras intentan no asignar rangos predeterminados. Estas diferencias se estudian dentro de la literatura sobre poliamor, y existe investigación que compara satisfacción relacional y seguridad de apego en configuraciones jerárquicas y no jerárquicas.

En nuestro artículo sobre poliamor jerárquico y no jerárquico profundizamos en qué significa realmente priorizar un vínculo y qué problemas pueden aparecer cuando “primario” y “secundario” se convierten en etiquetas rígidas.

Anarquía relacional

La anarquía relacional cuestiona la idea de que los vínculos deban organizarse automáticamente según jerarquías sociales predeterminadas. Eso no significa ausencia de compromiso, límites o responsabilidad. De hecho, cuanto menos se da por supuesto, más importante puede resultar hablar explícitamente de necesidades y expectativas.

Parejas LAT: estar juntos sin vivir juntos

Las parejas LAT —Living Apart Together— mantienen una relación estable pero viven en hogares separados. Esta forma de organizar la convivencia demuestra especialmente bien por qué no todas las etiquetas pertenecen al mismo eje.

Una pareja LAT puede ser monógama o no monógama, abierta o cerrada. “LAT” nos habla de dónde y cómo viven, no de con quién pueden relacionarse.

Un estudio publicado en 2024 sobre relaciones LAT en España encontró que las motivaciones cambian según la etapa vital. Entre adultos jóvenes, vivir separados puede ser una fase previa a la convivencia condicionada por empleo o vivienda; en etapas medias de la vida puede relacionarse más con el deseo de conservar autonomía y con experiencias familiares previas.

Pareja adulta manteniendo una videollamada desde hogares separados
Vivir en casas diferentes o atravesar etapas a distancia describe la convivencia; no determina automáticamente el compromiso o la exclusividad.

¿Qué tipo de pareja funciona mejor psicológicamente?

Esta es probablemente la pregunta más importante y, al mismo tiempo, la que peor se responde cuando convertimos las relaciones en una competición entre modelos.

Un metaanálisis publicado en 2026 reunió 35 estudios y 24.489 participantes y no encontró diferencias globales significativas en satisfacción de pareja ni satisfacción sexual entre personas en relaciones monógamas y no monógamas. Los análisis tampoco mostraron que esas diferencias aparecieran de forma consistente según el tipo de acuerdo no monógamo estudiado.

Esto no significa que “todos los modelos funcionen igual para todo el mundo”. Significa algo diferente: la estructura relacional, por sí sola, no permite predecir quién tendrá una relación satisfactoria.

“Desde mi perspectiva clínica, me interesa menos la etiqueta que utiliza una pareja que saber si las personas que la forman pueden sentirse escuchadas, seguras y libres dentro de sus acuerdos. Una relación no es más madura por ser abierta ni más comprometida por ser monógama.” — Héctor Lozano Jiménez

La elección de un modelo puede encajar muy bien con los valores y necesidades de una persona y resultar profundamente incómoda para otra. El problema aparece cuando intentamos utilizar una estructura para evitar una conversación, retener a alguien o demostrar que somos más “modernos”, “libres” o “comprometidos”.

Si quieres profundizar en los indicadores de seguridad, reciprocidad y respeto, puede ayudarte nuestra guía sobre cómo reconocer una relación de pareja sana y el artículo sobre relaciones horizontales y verticales.

Los acuerdos importan más que la etiqueta

Hay parejas que utilizan una etiqueta muy concreta y, sin embargo, nunca han hablado de qué significa realmente para cada miembro. Otras no saben cómo llamar a su relación pero tienen acuerdos claros y revisables.

En relaciones no monógamas, una investigación internacional publicada en 2026 identificó prácticas de mantenimiento relacionadas con la comunicación sobre atracciones externas y celos, salud sexual, distribución de tiempo y recursos, jerarquía, experiencias sexuales compartidas y otros aspectos. No son reglas universales, pero muestran hasta qué punto la gestión práctica importa.

Infografía con preguntas sobre fidelidad, exclusividad, consentimiento, límites, cuidados y revisión de acuerdos
Los acuerdos útiles no son contratos para controlar al otro: sirven para hacer explícitas expectativas, límites y formas de cuidado.

Seis conversaciones útiles

  • Fidelidad: ¿qué significa para nosotros y qué experiencias consideraríamos una ruptura de confianza?
  • Exclusividad: ¿queremos exclusividad sexual, afectiva, ambas o ninguna?
  • Consentimiento: ¿podemos decir “no” sin miedo a perder a la pareja, ser castigados o sentirnos culpables?
  • Límites: ¿qué está dentro del acuerdo y qué queda fuera?
  • Cuidado: ¿cómo hablaremos de celos, salud sexual, tiempo, intimidad y necesidades emocionales?
  • Revisión: ¿qué haremos si una necesidad cambia o alguien deja de sentirse cómodo?

Una conversación sobre acuerdos tampoco debe convertirse en una negociación para conseguir que la otra persona acepte algo que no quiere. Consentir no es rendirse. Y haber aceptado una experiencia una vez no crea una obligación para repetirla.

Pareja escribiendo y hablando juntos sobre acuerdos y límites de su relación
Hablar de límites antes de una dificultad suele ser más sencillo que intentar reconstruirlos cuando ya existe daño o resentimiento.

Celos, infidelidad y cambios de opinión: problemas que pueden aparecer en cualquier modelo

“Si siento celos, ¿significa que este modelo no es para mí?”

No necesariamente. Los celos pueden aparecer en relaciones monógamas y no monógamas. La emoción puede señalar miedo a perder un vínculo, comparación, inseguridad, necesidad de atención, incertidumbre o una experiencia que ha sobrepasado un límite.

El objetivo no debería ser demostrar que eres capaz de “no sentir celos”, sino comprender qué información aporta esa emoción y qué necesita la relación para gestionarla. Hemos reservado un satélite específico para esta situación: celos en una relación abierta.

¿Puede existir infidelidad en una relación abierta?

Sí. La infidelidad no depende únicamente de mantener contacto sexual o afectivo con una tercera persona. También puede existir cuando alguien vulnera deliberadamente un acuerdo significativo y lo oculta. En una relación abierta puede haber límites sobre personas concretas, salud sexual, información compartida, prácticas, repetición de encuentros o vínculos afectivos.

¿Y si cambio de opinión?

Los acuerdos relacionales deberían poder revisarse. Cambiar de opinión no garantiza que la pareja vaya a encontrar una solución compatible, pero sí significa que nadie debería permanecer en una estructura que ya no consiente únicamente porque “antes dijo que sí”.

Dos problemas frecuentes merecen guías propias: “mi pareja quiere una relación abierta y yo no” y “abrimos la pareja y ahora me arrepiento”.

Cuando el modelo relacional empieza a generar malestar

No hace falta que una relación encaje en una etiqueta concreta para pedir ayuda. En terapia de pareja puede trabajarse tanto con parejas monógamas como con parejas que estén explorando otros acuerdos, siempre desde una posición no moralizante y atendiendo a las necesidades de las personas implicadas.

Puede ser útil detenerse y revisar la situación cuando:

  • una persona acepta un modelo por miedo a que la otra se marche;
  • existe presión insistente para abrir o cerrar la relación;
  • los acuerdos cambian constantemente de forma unilateral;
  • hay secretos relevantes o rupturas de confianza;
  • los celos o la ansiedad ocupan gran parte de la vida cotidiana;
  • se intenta utilizar una tercera persona para reparar una crisis previa;
  • existen diferencias profundas de valores o necesidades que no encuentran un punto compatible;
  • la sexualidad se ha convertido en una fuente persistente de presión o conflicto.
La mirada de Héctor

La terapia no debería decidir por una pareja si tiene que ser monógama, abierta o poliamorosa. Puede ayudar a separar deseo de presión, aclarar expectativas, entender los miedos que aparecen y valorar si existe un acuerdo realmente compatible para las personas implicadas.

Cuando el conflicto gira especialmente alrededor del deseo, la intimidad o los acuerdos sexuales, también puede ser útil valorar terapia sexual de pareja. Y si quieres revisar expectativas culturales sobre cómo “debería” ser el amor, nuestro artículo sobre Disney y los mitos del amor romántico puede servir como complemento.

Guías de Ocnos sobre modelos relacionales

Este artículo es el punto de partida del clúster. Cada guía profundiza en un modelo o una dificultad concreta y vuelve a enlazar a este mapa general.

Preguntas frecuentes sobre tipos de pareja

¿Cuántos tipos de pareja existen?

No existe un número científico cerrado. Las relaciones pueden describirse según distintas dimensiones: exclusividad, apertura sexual o afectiva, número de vínculos, jerarquía, convivencia y acuerdos. Por eso una misma relación puede pertenecer a varias categorías descriptivas a la vez.

¿Qué diferencia hay entre una pareja abierta y el poliamor?

“Pareja abierta” suele utilizarse para relaciones que permiten determinados encuentros o vínculos externos según sus acuerdos, con frecuencia de carácter sexual. El poliamor contempla la posibilidad de mantener varias relaciones románticas y/o íntimas con conocimiento y consentimiento de las personas implicadas. En la práctica puede existir diversidad dentro de ambos términos.

¿Una trieja es lo mismo que un trío sexual?

No. Un trío describe una experiencia sexual entre tres personas. Una trieja o tríada describe una configuración relacional entre tres personas y puede incluir vínculos afectivos, compromiso, convivencia y acuerdos propios.

¿Puede haber infidelidad en una relación abierta?

Sí. Una relación abierta también tiene acuerdos. Si alguien vulnera deliberadamente un límite significativo u oculta conductas que estaban fuera de lo acordado, puede producirse una ruptura de confianza aunque la relación permita vínculos con terceras personas.

¿Las relaciones abiertas o poliamorosas funcionan peor que las monógamas?

La evidencia disponible no permite afirmar eso. Un metaanálisis publicado en 2026 con 35 estudios y 24.489 participantes no encontró diferencias globales significativas en satisfacción relacional ni sexual entre personas monógamas y no monógamas. Esto no significa que cualquier modelo funcione para cualquier persona: la compatibilidad, el consentimiento y la calidad de los acuerdos siguen siendo importantes.

¿Sentir celos significa que una relación abierta no funciona?

No necesariamente. Los celos pueden aparecer en diferentes modelos relacionales. Conviene explorar qué los activa, qué necesidad o miedo están señalando y si existe un problema de acuerdos, seguridad, comparación, tiempo o confianza.

¿Qué es una pareja LAT?

LAT significa Living Apart Together. Describe parejas estables que mantienen hogares separados. Puede ser una elección de autonomía o una situación vinculada a empleo, vivienda, hijos, distancia u otras circunstancias. Ser LAT no determina si la pareja es monógama o no monógama.

¿La terapia de pareja puede ayudar a decidir qué modelo relacional queremos?

Puede ayudar a explorar expectativas, valores, límites, miedos y diferencias de deseo, pero la función de la terapia no es imponer un modelo. El objetivo es facilitar una conversación más clara y valorar si existe un acuerdo que pueda ser libre y compatible para las personas implicadas.

Si vuestra forma de relacionaros se ha convertido en un conflicto

No necesitáis llegar a consulta con una etiqueta perfecta. A veces el problema es precisamente que una persona desea más exclusividad, otra necesita más autonomía o ambas llevan tiempo evitando hablar de lo que quieren por miedo a lo que pueda ocurrir.

En Ocnos Psychology Clinic trabajamos desde Palmones con parejas del Campo de Gibraltar y también mediante atención online. Podemos ayudaros a comprender el conflicto, revisar los acuerdos y tomar decisiones con más claridad, sin partir de que exista un único modelo de relación correcto.

Fuentes principales consultadas

Para elaborar esta guía hemos priorizado revisiones, estudios amplios y fuentes institucionales especialmente relevantes para las afirmaciones centrales del artículo.

  1. Anderson JR, Hinton JDX, Bondarchuk-McLaughlin A, et al. Countering the Monogamy-Superiority Myth: A Meta-Analysis of the Differences in Relationship Satisfaction and Sexual Satisfaction as a Function of Relationship Orientation. Journal of Sex Research. 2026;63(1):130–142. PubMed.
  2. Scoats R, Campbell C. What do we know about consensual non-monogamy? Current Opinion in Psychology. 2022;48:101468. PubMed.
  3. Hangen F, Crasta D, Rogge RD. Delineating the Boundaries Between Nonmonogamy and Infidelity: Bringing Consent Back Into Definitions of Consensual Nonmonogamy With Latent Profile Analysis. Journal of Sex Research. 2020;57(4):438–457. PubMed.
  4. Nishikido M, Castro-Martín T. Living apart together in contemporary Spain: Diverse motivations across life stages. Advances in Life Course Research. 2024;61:100627. PubMed.
  5. Flicker SM, Sancier-Barbosa F, Moors AC, Browne L. A Closer Look at Relationship Structures: Relationship Satisfaction and Attachment Among People Who Practice Hierarchical and Non-Hierarchical Polyamory. Archives of Sexual Behavior. 2021;50(4):1401–1417. PubMed.
  6. Mogilski JK, Miller GF, Jonason PK, et al. How Do People Maintain Consensual Non-Monogamy? An International Development and Validation of the Multiple Relationships Maintenance Scale. Archives of Sexual Behavior. 2026;55:517–545. Artículo en acceso abierto.
  7. American Psychological Association. APA Dictionary of Psychology: polyamory. APA Dictionary of Psychology.

Nota clínica: este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración psicológica individual o de pareja. Las etiquetas relacionales describen acuerdos o configuraciones, no diagnósticos. Si existe violencia, coerción sexual o miedo a expresar límites, la prioridad es la seguridad de la persona afectada.

Ocnos Psychology Clinic
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