María Ángeles Sanz Ruiz, psicóloga general sanitaria de Ocnos Psychology Clinic

Por María Ángeles Sanz Ruiz

Psicóloga General Sanitaria · COPAO AN 12933 · Ocnos Psychology Clinic

Publicado el 15 de julio de 2026 Ver perfil profesional Verificación COPAO
Ansiedad Doomscrolling Salud digital Regulación emocional

Idea clave Informarse puede ayudarnos a comprender una situación y tomar decisiones. Sin embargo, comprobar las noticias una y otra vez no siempre aporta información nueva. Con frecuencia ofrece un alivio muy breve y, después, aumenta la ansiedad, la impotencia y la necesidad de volver a mirar.

Cuando ocurre una tragedia, un accidente, una guerra, una catástrofe natural o una crisis sanitaria, es comprensible querer saber qué ha pasado. Buscamos datos, explicaciones y señales de que la situación empieza a estar bajo control.

El problema aparece cuando dejamos de informarnos para empezar a vigilar continuamente la información. Abrimos una noticia, después otra, consultamos las redes sociales, volvemos a comprobar si hay novedades y terminamos el día con la sensación de haber visto mucho, pero de entender poco y encontrarnos peor.

La sobreexposición a noticias negativas puede aumentar la inquietud, dificultar el descanso y mantener al cuerpo en una sensación de alerta casi permanente. Además, no afecta únicamente a quienes han vivido directamente el suceso. También puede impactar a personas que observan repetidamente imágenes, vídeos, testimonios y especulaciones desde la distancia.

Me parece especialmente interesante ese bucle en el que nos metemos: sentimos que necesitamos ver la información continuamente para estar actualizados, pero esa misma exposición nos genera cada vez más malestar.

María Ángeles Sanz Ruiz, psicóloga general sanitaria

Este artículo no pretende recomendarte que ignores lo que sucede en el mundo. La propuesta es otra: aprender a distinguir entre estar informado y permanecer emocionalmente atrapado en la actualización constante.

Qué es la sobreexposición a noticias negativas

La sobreexposición aparece cuando la cantidad, la frecuencia o la intensidad de las noticias que consumimos supera nuestra capacidad para procesarlas con calma.

No depende únicamente del número de minutos que pasamos frente a una pantalla. También importa el tipo de contenido. Una secuencia de vídeos explícitos, testimonios desesperados, titulares alarmistas, imágenes repetidas o mensajes contradictorios puede resultar mucho más activadora que una lectura breve y contextualizada.

En este contexto se utiliza con frecuencia el término inglés doomscrolling. Describe el hábito de continuar desplazándose por noticias y contenidos predominantemente negativos, incluso cuando la persona ya nota cansancio, angustia o dificultad para detenerse.

El doomscrolling no es un diagnóstico psicológico

Es una forma de describir un patrón de consumo digital. Puede aparecer de manera puntual durante una crisis o convertirse en una conducta repetitiva que mantiene la ansiedad, interfiere con el sueño y ocupa demasiado espacio en la vida diaria.

Mujer realizando doomscrolling y consultando noticias negativas en el móvil durante la noche
El desplazamiento parece no tener un final claro: siempre puede aparecer una actualización, una imagen nueva o una explicación diferente.

Por qué sentimos que no podemos dejar de mirar

Desde fuera puede parecer tan sencillo como cerrar una aplicación. Sin embargo, cuando una noticia conecta con el miedo, la incertidumbre o la empatía, entran en juego varios procesos psicológicos.

La necesidad de reducir la incertidumbre

Las situaciones graves suelen estar llenas de preguntas sin respuesta. No sabemos qué ocurrirá, si el peligro aumentará, quién es responsable o cuándo terminará.

Buscar información es una respuesta lógica. El cerebro intenta completar lo que falta para poder anticiparse. El problema es que, durante las primeras horas o días de una crisis, muchas de esas respuestas todavía no existen.

Por tanto, consultar una fuente más no siempre resuelve la incertidumbre. A veces añade nuevas versiones, rumores o posibilidades que abren todavía más preguntas.

La sensación de control

Comprobar las noticias puede producir una impresión momentánea de control: “si sé todo lo que está pasando, estaré preparado”. Esa sensación dura poco, especialmente cuando la situación no depende de nosotros.

En lugar de aumentar nuestra capacidad de actuar, podemos acabar atrapados en una vigilancia que consume energía y no modifica el resultado.

Hombre preocupado consultando noticias para intentar sentirse informado y mantener el control
Consultar repetidamente las novedades puede ofrecer un alivio breve, pero no siempre aumenta el control real sobre la situación.

El sesgo de negatividad

Nuestra atención detecta con rapidez aquello que puede representar una amenaza. No es un fallo del cerebro. Es un mecanismo que nos ha ayudado a reaccionar ante posibles peligros.

Sin embargo, en un entorno digital con acceso permanente a sucesos de todo el mundo, este mecanismo puede quedar sobrecargado. Cada titular urgente, vídeo o notificación vuelve a reclamar nuestra atención.

Además, cuando consumimos una gran cantidad de noticias negativas, podemos empezar a sentir que el peligro es continuo, está en todas partes y puede alcanzarnos en cualquier momento.

La recompensa imprevisible

La mayoría de las veces no encontramos una novedad importante. No obstante, de vez en cuando aparece un dato que parece relevante. Esa aparición imprevisible refuerza la comprobación.

El proceso se parece al de otras conductas repetitivas: seguimos mirando porque quizá la siguiente actualización sea la que nos tranquilice, explique todo o confirme que el peligro ha terminado.

La empatía, la culpa y la responsabilidad

Algunas personas sienten que desconectar sería una forma de indiferencia: “¿cómo voy a dejar de mirar mientras otros están sufriendo?”. Otras creen que deben ver, compartir y mantenerse pendientes para demostrar que les importa.

Sin embargo, cuidar nuestra capacidad emocional no significa desentendernos. Podemos estar informados, mostrar solidaridad y actuar de forma responsable sin exponernos durante horas a imágenes que no aumentan nuestra comprensión ni nuestra capacidad de ayudar.

El bucle entre información y ansiedad

Este patrón suele mantenerse porque cada comprobación alivia durante unos instantes la sensación de no saber. Después, el contenido reactiva el miedo y vuelve a aparecer la urgencia de consultar.

1
Ocurre una noticia grave Aparecen miedo, incertidumbre, tristeza o sensación de amenaza.
2
Buscamos información La consulta produce una sensación temporal de control y orientación.
3
Vemos más contenido alarmante El cuerpo se activa y aumentan los pensamientos catastróficos.
4
Volvemos a comprobar Intentamos reducir el malestar con la misma conducta que lo está manteniendo.

El alivio breve hace que la conducta se repita. Sin embargo, cuanto más comprobamos, más entrenamos a nuestra atención para buscar señales de peligro.

Este mecanismo guarda relación con otros ciclos de ansiedad en los que una persona revisa, pregunta, anticipa o busca seguridad una y otra vez. En nuestro artículo sobre qué son los pensamientos explicamos por qué intentar controlar constantemente la mente puede hacer que algunos contenidos ocupen todavía más espacio.

Cómo puede afectar la sobreexposición a las noticias

No todas las personas reaccionan igual. Influyen la historia personal, la cercanía con el suceso, el momento vital, el nivel previo de ansiedad y el tipo de imágenes que se están consumiendo.

Aun así, hay respuestas que aparecen con frecuencia.

Mayor activación física

El cuerpo puede reaccionar a las imágenes y relatos amenazantes aunque estemos físicamente a salvo. Algunas personas notan presión en el pecho, respiración más rápida, tensión muscular, molestias digestivas, inquietud o dificultad para permanecer quietas.

Cuando esta activación se mantiene durante horas, resulta más difícil descansar y recuperar una sensación de seguridad.

Hombre con síntomas físicos de ansiedad después de exponerse continuamente a noticias negativas
El cuerpo puede mantenerse en alerta aunque la persona se encuentre en casa y el suceso esté ocurriendo lejos.

Dificultad para dormir

Consultar noticias justo antes de acostarse combina dos elementos que pueden interferir con el sueño: el uso de la pantalla y la activación emocional.

La persona puede acostarse con imágenes recientes, preguntas sin resolver y la sensación de que debería comprobar una última actualización. Esa última comprobación suele convertirse en varias.

Cuando la mente se queda enganchada a preocupaciones por la noche, también puede ayudarte nuestro recurso sobre qué hacer cuando tu cabeza no para al intentar dormir.

Irritabilidad y agotamiento emocional

Permanecer expuesto a sufrimiento, conflicto y amenaza puede dejar menos recursos para responder con paciencia a las demandas cotidianas.

Algunas personas se sienten más sensibles, discuten con facilidad o dejan de disfrutar de actividades que antes les ayudaban a descansar. Otras pasan de la angustia a una sensación de entumecimiento o desconexión.

Dificultad para concentrarse

Las notificaciones y comprobaciones fragmentan la atención. Incluso cuando dejamos el teléfono, una parte de la mente puede permanecer pendiente de la próxima actualización.

Esto dificulta leer, trabajar, conversar o realizar tareas que requieren continuidad.

Percepción de amenaza constante

Si recibimos durante todo el día una selección de guerras, accidentes, violencia, desapariciones y catástrofes, podemos empezar a percibir el mundo como un lugar mucho más peligroso de lo que indica nuestro entorno inmediato.

No significa que los hechos no sean reales. Significa que la repetición y la acumulación pueden alterar la proporción con la que los integramos en nuestra visión general de la realidad.

Qué ocurre durante guerras, pandemias y grandes tragedias

Durante la pandemia de COVID-19 muchas personas descubrieron este patrón. Consultaban cifras, restricciones, mapas, síntomas, declaraciones y rumores desde primera hora hasta el momento de acostarse.

Algo parecido puede ocurrir ante una guerra, un atentado, un accidente con numerosas víctimas, un incendio, una inundación o una desaparición ampliamente cubierta por los medios.

En esos momentos, la información útil convive con imágenes repetidas, conexiones en directo sin novedades, especulaciones y contenidos publicados por usuarios sin contexto ni verificación.

Hombre saturado por la cobertura continua de guerras, tragedias y noticias en varios dispositivos
La cobertura permanente puede hacer que un mismo suceso entre en casa a través del móvil, la televisión, el ordenador y las conversaciones.

La investigación sobre acontecimientos traumáticos colectivos ha observado que una exposición mediática intensa puede relacionarse con mayores respuestas de estrés. Esto no significa que ver una noticia produzca automáticamente un trauma psicológico ni que todas las personas desarrollen síntomas clínicos.

Sí significa que la repetición, el contenido gráfico y la vulnerabilidad previa importan. Por eso conviene proteger especialmente a niños, adolescentes, personas con antecedentes traumáticos y quienes ya atraviesan un periodo de ansiedad elevada.

Ver más imágenes no siempre ayuda a comprender mejor

Después de conocer los datos esenciales, repetir vídeos del impacto, el rescate, los cuerpos, los gritos o el dolor de las familias suele aumentar la carga emocional sin ofrecer información práctica nueva.

Señales de que las noticias están afectando a tu salud mental

No necesitas contar exactamente las horas. Es más útil observar qué función cumple la consulta y qué consecuencias tiene en tu día.

Miras sin una pregunta concreta Abres las aplicaciones por impulso, aunque no esperes una novedad específica.
Te cuesta detenerte Te dices que mirarás unos minutos y terminas pasando mucho más tiempo.
Tu cuerpo queda activado Notas tensión, inquietud, opresión, respiración rápida o molestias físicas.
Las imágenes vuelven a tu mente Recuerdas vídeos o escenas cuando intentas dormir, trabajar o descansar.
Necesitas comprobar para tranquilizarte El alivio dura poco y pronto sientes que debes revisar otra vez.
Has dejado de hacer cosas importantes La información desplaza el sueño, las relaciones, el movimiento o el disfrute.
Te sientes culpable al desconectar Interpretas descansar como falta de empatía o responsabilidad.
Tu visión del mundo se ha oscurecido Sientes que todo está fuera de control y que nada seguro o valioso permanece.

Cómo informarte sin quedar atrapado en las noticias

La solución no suele ser pasar de la exposición constante a la desconexión absoluta. Un cambio más sostenible consiste en transformar una conducta automática en una decisión consciente.

Decide para qué vas a consultar

Antes de abrir una aplicación, formula una pregunta concreta: “¿quiero conocer las indicaciones oficiales?”, “¿necesito saber si ha cambiado algo que me afecta?” o “¿solo estoy intentando aliviar mi ansiedad?”.

Establece momentos definidos

Elige uno o dos momentos del día para informarte. Evita que las noticias sean lo primero que ves al despertar y lo último antes de dormir.

Reduce el número de fuentes

Selecciona medios y organismos fiables. Consultar diez versiones de la misma información suele añadir ruido, no claridad.

Desactiva las alertas que no sean esenciales

Las notificaciones convierten cada novedad en una interrupción urgente. Puedes conservar únicamente aquellas que tengan una utilidad práctica real.

Elige texto antes que vídeo cuando sea posible

Una información escrita y contextualizada suele permitir mayor control que una secuencia automática de imágenes intensas o vídeos explícitos.

Comprueba cómo estás antes y después

Pregunta: “¿qué noto ahora en el cuerpo?”, “¿esta consulta me ha orientado o me ha activado más?” y “¿he aprendido algo que cambie lo que debo hacer?”.

Introduce una transición después de informarte

Levántate, bebe agua, sal unos minutos, respira con calma, conversa con alguien o retoma una actividad concreta. El cuerpo necesita una señal de que la vigilancia ha terminado.

Convierte la preocupación en una acción limitada

Cuando tenga sentido, elige una acción concreta: donar a una organización fiable, ayudar a una persona cercana, verificar antes de compartir o participar en una iniciativa. Después, permite que la acción termine.

Mujer poniendo el teléfono boca abajo para establecer límites saludables con el consumo de noticias
Poner el teléfono boca abajo puede ser un gesto sencillo, pero representa una decisión importante: elegir cuándo informarse y cuándo descansar.

No se trata de dejar de sentir

A veces intentamos limitar las noticias esperando que desaparezcan inmediatamente la tristeza o la preocupación. Sin embargo, una tragedia puede seguir afectándonos aunque reduzcamos la exposición.

El objetivo no es insensibilizarnos. Es crear suficiente espacio para sentir sin permanecer atrapados en una estimulación constante.

Podemos reconocer que algo es doloroso, hablar de ello, acompañar a otras personas y, al mismo tiempo, continuar comiendo, durmiendo, trabajando, cuidando nuestros vínculos y prestando atención a lo que ocurre en nuestra vida real.

Las prácticas de atención plena pueden ayudar a volver al presente sin negar lo que sucede. En nuestro artículo sobre qué es el mindfulness y cómo se utiliza en psicología explicamos que no consiste en dejar la mente en blanco, sino en observar lo que aparece y decidir dónde colocar la atención.

Mujer descansando junto a una ventana después de desconectar de las noticias y recuperar la calma
Descansar de la información no borra la realidad. Permite recuperar recursos para relacionarnos con ella de una forma más sostenible.

Un plan sencillo para los próximos siete días

No necesitas modificar todos tus hábitos de golpe. Puedes empezar con un experimento breve y observar qué cambia.

Prueba durante una semana

Mañanas Espera al menos treinta minutos después de despertarte antes de consultar noticias.
Dos ventanas Elige dos momentos breves y definidos para revisar información fiable.
Sin vídeos explícitos Evita reproducir imágenes gráficas cuando ya conoces los hechos principales.
Notificaciones Desactiva las alertas generales y conserva solo las realmente necesarias.
Última hora No consultes noticias durante la hora anterior a acostarte.
Registro breve Anota cómo cambian tu ansiedad, concentración, sueño y necesidad de comprobar.

El objetivo del experimento no es demostrar que las noticias son malas. Es comprobar qué cantidad y qué forma de consumo te permiten estar informado sin perder estabilidad.

Cómo hablar de una tragedia con niños y adolescentes

Los menores pueden encontrarse con imágenes y comentarios incluso aunque no vean informativos. Escuchan conversaciones, reciben vídeos, consultan redes o perciben la preocupación de los adultos.

Conviene ofrecer una explicación adaptada a su edad, preguntar qué saben y corregir información falsa sin añadir detalles innecesarios.

Además, es recomendable evitar que la televisión permanezca encendida repitiendo imágenes durante horas. Los niños pequeños pueden interpretar que el suceso está ocurriendo una y otra vez.

Una orientación útil para las familias

Puedes decir: “Ha ocurrido algo grave y es normal que nos preocupe. Los adultos responsables están trabajando en ello. Puedes preguntarme lo que necesites y no hace falta que sigamos viendo estas imágenes todo el tiempo”.

Si observas pesadillas, miedo intenso a separarse, irritabilidad, evitación, regresiones o preocupación persistente, reduce la exposición y valora consultar con un profesional.

Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda psicológica

La preocupación ante una noticia grave no implica por sí sola que necesites terapia. Es una reacción humana y, con frecuencia, disminuye cuando pasa el tiempo y recuperamos las rutinas.

Puede ser útil pedir ayuda cuando el patrón se mantiene y empieza a limitar tu vida:

  • La ansiedad interfiere de forma clara con el sueño, el trabajo o las relaciones.
  • No consigues reducir las comprobaciones aunque lo intentas.
  • Las noticias activan recuerdos de experiencias traumáticas propias.
  • Evitas salir, viajar o realizar actividades por una sensación generalizada de peligro.
  • Aparecen ataques de pánico, síntomas físicos intensos o preocupación constante.
  • Te sientes desesperanzado, desconectado o incapaz de disfrutar de casi nada.
  • Utilizas alcohol, comida, medicación u otras conductas para calmarte después de informarte.

En terapia podemos explorar qué necesidad está cubriendo la comprobación, cómo se relaciona con la incertidumbre y qué estrategias pueden ayudarte a recuperar margen de elección.

En Ocnos Psychology Clinic trabajamos el tratamiento psicológico de la ansiedad desde una mirada individual y contextual. Atendemos presencialmente en Palmones, dentro del municipio de Los Barrios y cerca de Algeciras, y también ofrecemos terapia online.

Preguntas frecuentes sobre noticias negativas y ansiedad

¿Qué significa doomscrolling?

El doomscrolling consiste en continuar desplazándose y consumiendo noticias o contenidos predominantemente negativos, aunque la persona ya note ansiedad, cansancio o dificultad para detenerse. No es un diagnóstico clínico, sino una forma de describir un hábito digital.

¿Por qué siento que necesito mirar las noticias continuamente?

La consulta puede reducir durante unos instantes la incertidumbre y ofrecer una sensación de control. Sin embargo, si el contenido aumenta el miedo, pronto reaparece la necesidad de comprobar. Así se forma un bucle entre ansiedad, consulta y alivio breve.

¿Las noticias negativas pueden provocar ansiedad?

Pueden aumentar la activación, la preocupación y la percepción de amenaza, especialmente cuando la exposición es repetida, incluye imágenes gráficas o coincide con una etapa de vulnerabilidad. Esto no significa que todas las personas desarrollen un trastorno de ansiedad.

¿Tengo que dejar de ver las noticias por completo?

No necesariamente. Suele ser más útil elegir fuentes fiables, limitar los momentos de consulta, evitar vídeos explícitos y comprobar si la información está aportando orientación o únicamente mantiene la activación.

¿Es malo informarse antes de dormir?

Las noticias alarmantes pueden aumentar la activación mental y corporal justo cuando necesitamos reducirla. Además, una consulta breve puede prolongarse. Por eso suele ser recomendable dejar un margen sin noticias antes de acostarse.

¿Cómo puedo dejar de hacer doomscrolling?

Define horarios, elimina notificaciones, aleja el teléfono de la cama, decide qué pregunta quieres responder antes de consultar y prepara una actividad de transición. También conviene trabajar la tolerancia a no conocer cada actualización inmediatamente.

¿Cómo protejo a mis hijos de una noticia trágica?

Pregunta qué saben, ofrece información sencilla y veraz, evita detalles innecesarios y limita la repetición de imágenes. Mantén las rutinas y observa si aparecen miedos, pesadillas, irritabilidad o cambios persistentes en su comportamiento.

¿Cuándo debería consultar con un psicólogo?

Cuando la ansiedad, la comprobación, las imágenes intrusivas o la sensación de peligro afectan de manera mantenida al sueño, el trabajo, las relaciones o la capacidad de disfrutar. También cuando una noticia reactiva experiencias traumáticas anteriores.

Fuentes y lecturas utilizadas

Cuando estar informado se convierte en vivir en alerta

Si reconoces este bucle y sientes que las noticias ocupan demasiado espacio, podemos ayudarte a comprender qué lo mantiene y a recuperar una relación más flexible con la incertidumbre, la atención y el miedo.

Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una evaluación psicológica o médica individual. Si existe riesgo inmediato para tu seguridad o la de otra persona, busca atención sanitaria urgente.

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